Agente de transporte

Los agentes de transporte son agua (lluvia, ríos y torrentes, y mar a través de sus diferentes acciones como es el oleaje, las corrientes de deriva y las mareas), viento (eólico), hielo (en glaciares), o gravedad (deslizamientos, coladas de barro, etc.). Tanto el hielo como los transportes en masa no producen importantes modificaciones de los clastos, por lo que abordaremos aquí, en primer lugar y en relación a la colección, el transporte acuoso (ATA) y el transporte eólico (ATE). Ambos son transportes selectivos tanto en lo que se refiere al tamaño de las partículas como en lo referente a la mineralogía del sedimento final, dado que los minerales más friables (débiles) se descomponen/erosionan debido a la meteorización físico-química que sufren durante el transporte.

Transporte Acuoso (ATA)

Como consecuencia de las acciones mecánicas y fisicoquímicas : disolución, hidrólisis, corrosión, fracturación y atrición (choque de unos granos contra otros o contra el lecho), durante el transporte los minerales más débiles acaban degradándose por completo y desapareciendo en forma de iones en solución que viajan con el agua, o de clastos de tamaño arcilla que viajan en suspensión. La energía de un río de montaña, ayudada por la pendiente, le permite transportar bloques, gravas y granos más gruesos
que al llegar a una zona llana.

En el mar el transporte es llevado a cabo por el oleaje que, al romper sobre la playa o los acantilados fragmentan los granos, especialmente los restos de tipo orgánico. Las corrientes de deriva y las mareas redistribuyen los granos en las zonas costeras sin producirles grandes modificaciones.


Transporte Eólico (TE)

El viento es el agente que más selecciona los granos. Su energía es variable, sufre aceleraciones en las que eleva y transporta las partículas más finas (limo y arcilla) en suspensión hasta distancias kilométricas, dando origen al fenómeno de las calimas y “lluvias de barro”. Los granos de tamaño arena ascienden hasta una determinada altura (algunos metros, en función de su tamaño/densidad) y posteriormente caen más adelante por acción de la gravedad, avanzando a saltos (saltación). Los granos al chocar unos con otros se redondean.

En las playas, el viento selecciona los granos en la zona seca, y los acumula formando dunas. Como el transporte no ha sido largo, en las dunas la arena está más seleccionada que en las zonas de rompiente de las olas, sin embargo los granos no están excesivamente retrabajados y son composicionalmente heterogéneos (granos minerales y restos orgánicos diversos).

Fotografía de detalle de la Duna 45 del desierto Namib (Namibia). Fotografía: Leonor Carrillo.
Fotografía de detalle de la Duna 45 del desierto Namib (Namibia). Fotografía: Leonor Carrillo.

En los desiertos, minerales resistentes como el cuarzo, tras largos transportes en los desiertos el choque de unos granos con otros produce impactos en los granos (picoteado) y su aspecto superficial es menos brillante que en en el caso de los transportados por el agua. Además suelen adquirir una coloración rojiza (rubefacción) debido a la presencia de óxidos de hierro procedentes de la meteorización en condiciones áridas de minerales como la hematites, la magnetita o la ilmenita.

Es notable que dicho fenómeno se agudiza con el tiempo transcurrido, de manera que en los desiertos más jóvenes las arenas son amarillentas mientras que en los desiertos más antiguos, por ejemplo el desierto del namibio con una antigüedad de 55-80 Millones de años, las arenas son mucho más rojas.

Arena de duna de la Playa Morrón Genoveses, Cabo de Gata (Almería)

Arena procedente de la Playa Duna, Corralejo (Fuerteventura)

Relación entre el agente de transporte y la madurez de una arena/sedimento

El proceso selectivo de cada agente de transporte determina qué minerales son destruidos y cuales prevalecen, así como el tamaño, la morfología y grado de selección de las partículas que transporta o sedimenta. Un sedimento tipo arena es más maduro cuanto menor sea su variabilidad mineralógica, mayor su grado de selección y sus granos sean más redondeados y esféricos.

Redondez de los granos

El grado de redondez de los granos de arena describe el nivel de suavidad de sus aristas y vértices. Según la definición de William C. Powers (1953), la redondez se refiere específicamente al desgaste de los bordes del grano, independientemente de su forma general.

Powers estableció una escala cualitativa con seis categorías de redondez:

  • muy anguloso (Aa)
  • anguloso (A)
  • subanguloso (sA)
  • subredondeado (sR)
  • redondeado (R)
  • bien redondeado (Ra)

Los muy angulosos son aquellos granos con aristas y vértices marcados, y los bien redondeados tienen bordes suaves y sin ángulos agudos. Cuanto mayor es la redondez, mayor suele haber sido el tiempo o la distancia de transporte, debido a la abrasión entre partículas.

Esfericidad de los granos

La esfericidad de los granos de arena describe cuánto se aproxima la forma de un grano a la de una esfera, puede ser alta, media o baja. Los granos con alta esfericidad presentan formas más redondeadas y suaves, lo que facilita su desplazamiento y reduce la fricción entre partículas. En cambio, los granos con baja esfericidad son más angulosos e irregulares, lo que dificulta su movimiento y favorece su acumulación. La esfericidad suele aumentar a medida que los granos recorren mayores distancias, ya que los procesos de abrasión eliminan las aristas y suavizan las superficies.

Alta esfericidad de los granos
Alta redondez y esfericidad de los granos
Baja esfericidad, forma subredondeada
Muestra de granos de cuarzo hialino muy angulosos (As) y brillantes, con otros angulosos (A) de cuarzo rosa y amarillo.
Muestra heterogénea con granos que son fragmentos de roca metamórfica (sA-sR) y granos de cuarzo blanco bien redondeados (Rs)
Muestra de granos de cuarzo, el de la izquierda bien redondeado (Ra), a la derecha, subredondeado (sR).