Los bioclastos están formados por pequeños organismos marinos o terrestres, o por sus fragmentos, dotados de partes mineralizadas (conchas, caparazones, restos esqueléticos) que, al morir, se incorporan a los sedimentos.
Pueden ser desde organismos unicelulares como los foraminíferos (algunos con estructuras protectoras -tecas- fascinantes), a briozoos, corales, moluscos, equinodermos, artrópodos, esponjas, peces u otros vertebrados (enteros o fragmentos de sus conchas y esqueletos como vértebras o dientes, que han sido rotos, transportados y depositados en los sedimentos formando parte de muchas arenas).
A continuación, se pueden ver fotografías con ejemplos concretos de algunos de los bioclastos que se pueden encontrar en las arenas:












En caso de llegar a consolidarse (litogénesis) dichas arenas darán origen a rocas sedimentarias. Dada la composición carbonatada de la mayoría de los fragmentos, la mayor parte de las rocas originadas serán calcarenitas y diversas calizas fosilíferas. Pero también existen restos esqueléticos y de exoesqueletos de composición silícea, como las espículas de esponjas o microorganismos como los radiolarios.
Las arenas que tienen un elevado porcentaje de contenidos en bioclastos reciben el nombre de biogénicas.
